Practicar ejercicios de relajación en la naturaleza tiene muchas ventajas para toda la familia como equilibrar el exceso de energía de los más pequeños o recuperarnos física y mentalmente después de una larga caminata. Pero, ¿sabes cuál es la mayor ventaja de los ejercicios de relajación que te vamos a enseñar? Ayudarte a entrar en conexión con el bosque, el campo o la playa que vas a visitar. Favorecer esa comunicación sin palabras entre persona- naturaleza que todos buscamos cuando salimos de nuestra burbuja de confort y abrimos los ojos a las maravillas naturales que nos rodean. ¿Suena interesante? Te aseguro que lo es así que, adelante: sigue leyendo…

 

Ejercicios de relajación en la naturaleza: la respiración

Prácticamente todos los ejercicios de relajación se basan en algo tan simple – y a la vez tan complejo- como es la respiración. Obsérvate ahora mismo: ¿estás respirando de forma natural y fluida? ¿El aire inunda tus pulmones o tu respiración es rápida y superficial? Aprovechar la comunión con la naturaleza aprendiendo a relajarnos respirando aire puro es uno de esos pocos placeres de la vida que todavía no cuestan dinero así que ¡aprovéchalo!

Dos ideas de ejercicios de relajación en la naturaleza basados en la respiración:

Ejercicio 1: la respiración abdominal

Nos sentamos o tumbamos en un lugar cómodo y mullido: en una pradera, debajo de un árbol, sobre la arena de la playa… Fijamos nuestra mirada en un punto lejano que nos llame la atención; puede ser cualquier cosa, una ola del mar, una montaña lejana, un camino…

Colocamos nuestras manos sobre el pecho para percibir cómo va a subir y bajar con la respiración. Ahora vamos inspirando el aire lentamente mientras contamos hasta cinco, contenemos la respiración un momento y después expiramos muy despacio notando cómo el aire va abandonando nuestros pulmones. Repetimos el ejercicio nueve veces más, recordando hacerlo muy despacio.

Ejercicio 2: la respiración profunda

Nos tumbamos en un lugar cómodo, colocamos ambas manos sobre nuestro estómago, cerramos los ojos y, lentamente, inspiramos todo el aire que podamos notando cómo va llenando y alzando ligeramente nuestra zona abdominal. Aguantamos la respiración mientras contamos hasta tres y vamos exhalando lentamente notando cómo nuestro estómago se va hundiendo muy lentamente. Repetimos el ejercicio nueve veces más intentando aumentar cada vez el tiempo que el aire permanece en nuestro interior.


Ejercicios de relajación en la naturaleza: los estiramientos

Practicar ejercicios de relajación en la naturaleza también nos ayuda a desentumecer nuestros músculos después de una larga excursión o de una tarde de juegos en el agua. Vamos a ver un ejercicio que ayudará a toda la familia a recuperarse físicamente y, también, a aumentar su nivel de bienestar emocional: el estiramiento de los cuádriceps.


Estirando los cuádriceps

Uno de los músculos que más sufren en las actividades físicas al aire libre es el cuádriceps, ese largo músculo que está en la parte anterior de las piernas. Estirar el cuádriceps no solo nos ayudará a tonificar las piernas, también hará que se relajen para seguir caminando, jugando o probando nuevas actividades de ocio.

Este ejercicio es muy sencillo: nos colocamos de pie con las piernas separadas al ancho de nuestras caderas. Doblamos la rodilla derecha hacia atrás, cogemos el empeine con la mano derecha y estiramos lentamente hacia el glúteo. Bajamos lentamente esa pierna y repetimos el ejercicio con la rodilla y la mano izquierda. Después flexionamos ambas piernas a la vez colocando la palma de las manos en el suelo y, sin despegarlas, intentamos volver a ponernos de pie muy despacio. Repetimos la secuencia cinco veces más centrando toda nuestra atención en hacer lo mejor posible este ejercicio.

Respirar profunda y lentamente y estirar nuestras piernas son algunos ejemplos de ejercicios de relajación en la naturaleza perfectos para practicar en familia. ¿Quieres que te enseñemos más? ¡Escribe un comentario!