Una granja para niños es una de las actividades en la naturaleza más provechosa para los niños por sus grandes posibilidades lúdicas, educacionales y de sensibilización medioambiental. En este tipo de espacios, situados en zonas naturales o rurales, los niños pueden conocer de cerca e interactuar con los animales, tocarlos, acariciarlos, darles cariño y respetarlos.

Hoy en día, los niños y niñas y, en general, las personas que viven en entornos urbanos tienen una gran desconocimiento de cuestiones tan importantes como: la procedencia de los alimentos (tanto de los vegetales como los derivados de los animales) y su producción. Y este desconocimiento provoca que, en ocasiones, no seamos conscientes de la importancia vital de respetar la naturaleza y de la producción sostenible, puesto que de ello depende la supervivencia de la generaciones futuras y hasta de nosotros mismo.

 

Diversión, aprendizaje y concienciación en una granja para niños

En las granjas escuela los niños se divierten y, casi sin darse cuenta, aprenden los aspectos más básicos de las labores del campo, como se cría a animales domésticos como vacas, ovejas o conejos, las diferentes etapas de estos animales (desde su nacimiento hasta que se convierten en adultos) y el proceso de extracción y producción de los alimentos derivados de los animales: leche, queso, nata, etc.

Por lo tanto, estas granjas ofrecen una gran aportación a la comunidad escolar y, en general, a los niños y a toda la familia ofreciendo un servicio lúdico y educativo basado en:

  • Visitas guiadas.
  • Interacción con los animales.
  • Audiovisuales o paneles informativos.
  • Algunas granjas complementan su oferta con: zonas de ocio adicionales (parques infantiles, minigolf, instalaciones deportivas…)

Una visita a una granja para niños puede ser el complemento perfecto de una visita a un entorno natural como el de los pirineos por ejemplo, puesto que se aprenden oficios tradicionales de la zona, como el del granjero y el de ganadero.

Por otro lado, una de las mejores formas de amar a la naturaleza es aprender y comprender la vida y costumbres de la fauna de la zona, por lo que se también puede ser interesante visitar alguna reserva, como Molló Parc, que son lugares muy distintos a un zoo, puesto que allí los animales viven en semilibertad en su entorno natural, en una situación de máximo respeto por sus costumbres y estilo de vida.

En Cerdanya EcoResort, disponemos de un parque de actividades con granja donde los niños pueden ver un montón de animales de cerca y hasta darles de comer, entre ellos ponis, caballos, patos gallinas, ovejas o conejos.