Alimentarse correctamente significa, básicamente, comer variado y aportar al organismo los nutrientes necesarios. En los niños, la alimentación sana adquiere una importancia todavía mayor por encontrarse en pleno desarrollo físico y también mental.

Preparar un menú para niños sano requiere de una cierta organización y planificación, puesto que si improvisamos comida constantemente corremos el riesgo de que se produzca un déficit en una o varias categorías de alimentos. Esta situación no es en absoluto deseable, ya que se puede romper el equilibrio nutricional y que el aporte de algún macro o micronutriente o alguna vitamina no llegue a la cantidad mínima necesaria.

 

Cómo planificar un menú infantil de calidad

Lo primero que tienes que hacer es planificar muy bien la compra en función de la edad de los niños a alimentar, sus edades y necesidades especiales (como por ejemplo algún tipo de intolerancia alimentaria).

El seguimiento de las indicaciones del pediatra y las recomendaciones de la pirámide alimentaria infantil, la cual es bastante parecida a la de adultos pero adaptada a la cantidades y necesidades de nutrición de las personas de corta edad, te va a ser de gran utilidad a modo de pauta o guía para comprobar que el menú que les das a los niños, diariamente y durante la semana, se caracteriza por ser lo bastante completo y variado.

A la hora de preparar los distintos menús lo mejor es decantarse por platos sencillos y divertidos. Por lo general, los niños no muestran demasiado entusiasmo a la hora de incorporar sabores y alimentos nuevos. Y tampoco se sienten demasiado atraídos por las verduras y frutas, sino más bien al contrario. Por ello es fundamental prepararlos y presentarlos de la forma más divertida posible, por ejemplo cortándolos de forma creativa o haciendo dibujos sencillos con las salsas.

 

Un menú diario tipo para un niño

A modo de ejemplo, este sería un posibilidad, de la muchas posibles, de lo que un niño podría comer en un día:

  • Un desayuno compuesto de cereales, frutas y lácteos. El desayuno es una comida muy importante y debería cubrir entre un 25 y un 30% de las necesidades nutricionales.
  • Para la comida del mediodía podríamos preparar un primer plato compuesto de arroz, legumbres o ensalada y un segundo con más proteínas, por ejemplo algo de carne (también pueden ser verduras) con unas patatas como guarnición. Esta comida es la que tiene que aportar más nutrientes (aproximadamente un 35%), por lo que debe ser la más variada y con raciones más abundantes de todo el día.
  • Una sopa y un plato ligero de carne o una tortilla francesa puede ser suficiente para la cena, ya que esta comida debe ser más ligera (un 25% del total diario) y complementaria de lo que el niño haya ingerido durante el día.

 

5 consejos para optimizar un menú para niños

  1. Hacer participar al niño en la compra y preparación de los alimentos e intentar hacer al menos una comida al día en familia.
  2. Tratar de introducir una amplia variedad de alimentos lo antes posible, con el fin de que el niño se acostumbre rápidamente a comer de todo
  3. El menú de los niños tiene que estar compuesto de alimentos frescos, de temporada y de elaboración casera.
  4. Priorizar la cocina a la plancha y al vapor frente a los fritos.
  5. La bollería, los dulces y los refrescos azucarados deberían limitarse a un consumo esporádico.

 

En lo que respecta al número de calorías, depende mucho de la complexión del niño, sexo y, sobre todo, de su edad, ya que mientras un niño 3 años no suele comer más de 1.500 calorías, otro de 9 ó 10 pueden puede sobrepasar tranquilamente las 2.000 o más, puesto que sus necesidades pueden son ya bastante parecidas a las de los adultos.