El mindfulness para niños es tan eficaz como el mindfulness para los adultos: libera del estrés que, sí, también lo sufren los más pequeños, ayuda a relajarnos antes de dormir, sirve para focalizar la atención, nos ayuda a desarrollar nuestra inteligencia emocional… En definitiva: aprender a hacer algunos ejercicios de mindfulness para niños y adultos es una gran idea y hoy te vamos a ayudar a ponerla en práctica de la forma más divertida posible. ¿Nos acompañas?

 

Ejercicio 1 de mindfulness para niños: respirando con la barriga

Si practicas mindfulness o cualquier otra técnica de meditación y relajación, seguro que sabes de la importancia de la respiración, ¿verdad? Este primer ejercicio de mindfulness para niños está pensado para enseñar a los más pequeños a respirar lenta y profundamente para alcanzar ese estado de atención relajada que necesitarán para aprovechar mejor el mindfulness para niños.

La técnica de este ejercicio es muy sencilla:

  • Haz que los niños se tumben en un sitio cómodo.
  • Coloca encima de la barriguita de cada niño un objeto no muy pesado: un peluche, un vaso de plástico, una pequeña cantimplora…
  • Di a los niños que cierren los ojos y que respiren de forma muy lenta, hasta que noten que el objeto que está sobre su barriga se levanta. Puedes ayudarles contando lentamente del 10 al 0.
  • Una vez hayan elevado la barriguita, el reto está en ir soltando el aire lo más lentamente posible para que el objeto no se caiga al suelo. Tener este objetivo en mente: respirar sin que el juguete o la cantimplora se caigan- hará que el niño ponga toda su atención en controlar la respiración olvidándose del resto de pensamientos que ronden por su mente.


Ejercicio 2 de mindfulness para niños: haciendo el espagueti

“Haciendo el espagueti” es uno de los ejercicios de mindfulness para niños que aparecen en el interesante libro de Eline Snel “Tranquilos y atentos como una rana”. Es muy sencillo de hacer y puedes adaptarlo según tu propia imaginación como hemos hecho nosotros para contártelo:

  • Busca un lugar cómodo y haz que los niños se tumben boca arriba y cierren los ojos. Como los niños se moverán bastante durante el ejercicio procura que quede bastante espacio entre unos y otros.
  • Empieza el ejercicio diciéndoles que se imaginen que son un espagueti y que tienen que estirarse muy bien para ganar el concurso de ser el espagueti más largo de todos.
  • Cuando estén bien estirados diles que ahora los espagueti están mirando hacia el sol y que tienen que apretar muy fuerte los ojos para que la luz no los dañe. Además, hace mucho viento así que también tienen que apretar lo más posible la mandíbula, los labios… Cuando la tensión está al máximo, el sol y el viento se va y los niños-espagueti relajan su rostro, sus ojos, sus labios…
  • Ahora el espagueti es atacado por una boca hambrienta y para que no se lo coma tiene que volverse tan duro como una piedra así que tiene que apretar los puños, los dedos de los pies, la barriga… El peligro pasa y el cuerpo se relaja totalmente, pero vuelve la boca loca y hay que volver a tensar las manos, los brazos, los músculos de las piernas…

 

Este ejercicio debe durar en torno a los cinco o seis minutos y es excelente para conseguir que los niños se concentren en un pensamiento concreto y para que aprendan a contraer y a relajar los músculos de su cuerpo.

 

Respirando con la barriga y haciendo el espagueti son dos de los ejercicios de mindfulness para niños que puedes practicar en cualquier momento. ¿Quieres que te contemos más ejercicios? ¡Dínoslo!