Uno de los grandes atractivos de los Pirineos son sus pequeños pueblos. Enclavados en sus maravillosas montañas, muchos de ellos gozan de un patrimonio arqueológico y cultural riquísimo. Con sus casitas de piedra y sus bellos caminos, en ocasiones atravesados por cristalinos ríos salvados por puentes de ensueño, los pueblos de los pirineos no parecen reales, sino más bien sacados de un cuento de hadas. En este post, vamos a hablarte concretamente de tres puebles de la montaña del Pirineo que no puedes dejar de conocer.

Los pueblos de los Pirineos son sinónimo de tradición, belleza, riqueza cultural, historia, valor patrimonial, y fusión con el portentoso paisaje natural que los rodea. Pero además algunos de ellos esconden curiosidades que posiblemente desconozcas.

Veamos a continuación algunas de ellas.

 

Prullans, el mirador natural de la Baja Cerdanya

Recortado por los perfiles montañosos del Serrat de Sant Quintí y del Serrat dels Coronals,al pueblo de Prullans está considerado un auténtico mirador totalmente natural de la comarca de la Cerdanya. y pertenece con todo merecimiento a la red de pueblos más bonitos de la provincia de Lleida.

Ni mucho menos es su único encanto, pero sus privilegiadas vistas sobre la Sierra del Cadí son muy difíciles de borrar de nuestra memoria y de nuestro corazón, puesto que la paz que se respira contemplado semejante entorno es realmente impresionante.

Muy cerca se encuentra Bellver de Cerdanya, otro bello pueblo con también privilegiadas vistas con una curiosidad relacionada con la literatura del más alto nivel: sirvió de inspiración a Gustavo Adolfo Bécquer para escribir su obra “La cruz del diablo”.

 

Vielha, capital en curiosidades

Además de ser la capital del Valle de Arán, Vielha destaca por sus iglesias románicas y sus belleza paisajística, además de curiosidades como la posibilidad de contemplar el nacimiento del río Garona, descubrir cómo se trabaja la lana de forma tradicional y…. ¡degustar uno de los mejores caviares del mundo producido en el propio pueblo!

Alquézar, una localidad que forma parte de la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España

No es fácil formar parte de tan selecto grupo, pero Alquézar se la ha ganado por derecho propio el pertenecer al mismo por su impresionante castillo Árabe y sus miradores al cañón de río Vero, entre otras maravillas patrimoniales y naturales.

 

Taüll, un pueblo pobre en habitantes pero riquísimo en joyas arquitectónicas

Lo más curioso de este pequeño pueblo es que, sin llegar a los 300 habitantes, alberga dos iglesias que son auténticas joyas del románico: la de San Clemente y la de Santa María, ambas consideradas Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, siendo la más importante la primera por su impresionante campanario de más de seis pisos de altura.

En los pirineos las curiosidades culturales se entremezclan con un paisaje espectacular, que permite la práctica de todo tipo de deportes de invierno y de aventura. Esta combinación tan privilegiada permite a sus visitantes mezclar aventura, con relajación y actividades culturales absolutamente enriquecedoras.