Medievales, costeros, en plena montaña, anclados en rocas, con bellísimas ermitas, iglesias o campanarios, albergando auténticas joyas monumentales… en Catalunya abundan los pueblos pequeños en extensión o número de habitantes pero grandes en belleza natural, cultural y arqueológica.

Son tantos, que tener que seleccionar algunos de ellos para visitarlos es un verdadero aprieto. Aunque puedan ser distintos, todos ellos coinciden en tener un encanto especial. ¿Con cuáles quedarnos entonces?

Ciertamente, no se trata de descartar ninguna de estas maravillas rurales, puesto que cada cual tiene sus preferencias personales en función de sus propios gustos, experiencias previas y motivaciones.

No obstante, en este artículo, siendo totalmente conscientes de la injusticia que implica elaborar una pequeña y limitada listas, hemos querido seleccionar algunos de los pueblos con encanto de Catalunya más interesantes para visitar y/o practicar actividades en plena naturaleza.

 

Nuestra selección de pueblos de postal

Camprodon

Ubicado en la comarca del Ripollés (Girona), este pueblo del Pirineo Catalán se ha convertido en uno de los destinos idóneos para el turista porque ofrece una combinación envidiable de magnífica naturaleza (incluyendo pistas de esquí muy cercanas) y atractivos monumentales. De estos últimos, destaca el Puente Nuevo, una bellísima vía de comunicación de acceso a la villa sobre el río Ter. Construído en el S.XII, se ha convertido en el símbolo más representativo de este sinigual enclave rural.

Vielha

Es la capital del Vall d’Aran y un magnífico punto de partida para descubrir los pirineos gracias a su excepcional patrimonio, como la iglesia de Sant Miquel o el Museu del Vall d’Aran.

Prullans

Es sin lugar a dudas uno de los pueblos más bonitos de la provincia de Lleida, especialmente por sus impresionantes vistas, siendo conocido como el “Mirador de la Cerdanya”. A nivel patrimonial destaca el Castillo de Prullans y la Iglesia de San Esteban.

Monells

Su plaza porticada ya es capaz de dejar boquiabierto al turista o visitante más acostumbrado a las grandes bellezas. Un pueblo que es medievo en estado puro.

Cadaqués

De la montaña nos trasladamos al mar. Visitar Cadaqués es sumergirse en una estampa pesquera llena de sensibilidad y glamour. Personalidades tan ilustres como el irrepetible pintor Salvador Dalí han ayudado a acrecentar el misterio y la leyenda de este enclave inolvidable.

Besalú

La imagen del puente fortificado con sus arcos desiguales y la torre defensiva a orillas del río Fluvià es de las que dejan huella en la retina del privilegiado visitante. Y esto es solo el preámbulo, puesto que el pueblo está literalmente inundado de templos y monasterios de gran belleza y extraordinario valor histórico y arquitectónico.

Siurana

Esta pequeña localidad de la provincia de Tarragona destaca por su espectacular y original emplazamiento en lo alto de un peñón de piedra caliza. Perderse por sus callejuelas de sabor medieval no tiene precio.

Pals

Es un auténtico escenario medieval viviente, donde no se ha dejado al azar ni el más mínimo detalle. Hasta los letreros de sus comercios, restaurantes y otros establecimientos públicos están alineados con la exquisitez de sus calles adoquinadas o sus pasajes bajo arcadas.

Por cuestiones de espacio, finalizamos aquí nuestra recopilación de municipios encantadores diseminados por la geografía catalana. Pero reconocemos que se trata de un trabajo incompleto, por lo que dejamos a los lectores la tarea de completar la lista con sus aportaciones en los comentarios.