Cuando pensamos en hacer salidas con niños en las que, además de divertirse, puedan aprender cosas, es decir, combinar la parte divertida con la didáctica, lo primero que se nos viene a la cabeza son los museos o centros culturales. Y no es una mala idea, ya que existen instituciones de este estilo donde los niños pueden disfrutar al máximo. Pero también existen otras opciones más originales, como llevarlos al trabajo o incluso de tiendas. Si lo hacemos con un enfoque diferente, podemos aprender mucho todos juntos.

 

3 ideas para hacer salidas con niños diferentes

1. Museos: de todo menos aburridos

A los niños les encantan los deportes y los inventos. Pues en la ciudad de Barcelona existen dos museos dedicados precisamente a estas dos cuestiones.

El Museo Olímpico y el Deporte plantea un recorrido por los deportes olímpicos más relevantes e incluye una zona donde niños y mayores pueden exhibir sus habilidades deportivas.

Por otro lado, el Museo de Inventos e Ideas de Barcelona (MIVA) es una recopilación de inventos diferentes, a primera vista sencillos y que dan la impresión de que a cualquiera se le pueden ocurrir. Un lugar ideal para potenciar e incentivar la imaginación.

Los museos de la ciencia, como CosmoCaixa, también en Barcelona, son un lugar magnífico donde los niños pueden participar activamente en experimentos y descubrimientos científicos.

También es muy interesante el Museo de Cera de Madrid, donde a través de 450 personajes ofrece una visión panorámica de los más representativos no solo de la historia o la ciencia, sino también del deporte, puesto que podemos encontrar hasta la figura del famosísimo futbolista Cristiano Ronaldo.

 

2. Ludotecas: el paraíso del juego

La mayoría de pueblos y ciudades cuentan con alguna ludoteca cerca, muchas veces como parte de la biblioteca local. Son espacios o equipamientos donde se utilizan los juegos como un medio más de educar, relacionarse unos con otros y fomentar la creatividad.

También se organizan talleres de todo tipo: dibujo, manualidades, psicomotrocidad, etc.

 

3. Visitar los lugares cotidianos con otros ojos

Otra posibilidad de salidas con niños es ir a los sitios de siempre pero con una visión abierta, más curiosa y reflexiva. En este sentido, se nos ocurren muchos ejemplos:

  • Llevar a los niños a nuestro lugar de trabajo y explicarles lo que hacemos nosotros y nuestros compañeros, poniendo especial énfasis en la importancia del trabajo en equipo para el funcionamiento de nuestra sociedad.
  • Visitar lugares tan cotidianos como la estación de tren o el aeropuerto, contando al niño cómo funcionan los medios de transporte y la importancia que han tenido para el desarrollo de la humanidad.
  • Ir de tiendas. Pero no para gastar, sino para explicarles el funcionamiento de un mercado municipal por ejemplo y la necesidad de tener hábitos lógicos de consumo para no malgastar energía ni recursos.

 

En definitiva, para enseñar cosas a los niños (y también aprender de ellos) no es necesario hacer unas salidas espectaculares a un hotel de lujo ni a un país exótico. Al contrario,  nuestra propia realidad cotidiana es el lugar idea para enseñar y aprender cosas realmente útiles.

Ir al parque del barrio puede ser una acción rutinaria o toda una aventura. Todo depende de nuestra actitud y de la forma de comunicarnos con nuestros hijos, de transmitirles sensaciones, conocimientos y experiencias.