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Aceites esenciales: cuál es la mejor hidratación según tu tipo de piel

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No importa el tipo de piel que tengas, sea cual sea, puedes aprovechar las propiedades de los diferentes aceites esenciales para lograr la mejor hidratación para tu piel. En este artículo te contamos qué aceite puedes utilizar para hidratar tu cutis, ya sea que tengas la piel grasa, mixta o seca.

La importancia de hidratar la piel

La piel es uno de nuestros órganos más importantes. Actúa de barrera protectora, aislando el organismo de las posibles amenazas. Para cuidarlo, es necesario mantenerse hidratado. Para ello, nada como beber al menos 8 vasos de agua al día; pero, además, puedes complementar esta hidratación interna con otra externa.

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Hidratar la piel por fuera puede convertirse en parte de rutina saludable de estética y belleza. Aplicar aceites esenciales para hidratar tu rostro, puede ser también una sesión de aromaterapia y relajación

Eso sí, debes tener en cuenta que cada tipo de piel necesita un aceite diferente. Esto es importante pues, a pesar de utilizar productos de belleza naturales, si un aceite no está indicado para tu tipo de piel, esta podría verse perjudicada. Para evitarlo, te contamos cuáles son los mejores aceites esenciales indicados para cada tipo de piel.

Qué aceites esenciales usar según tu tipo de piel

Piel normal

En este caso, la piel no presenta ningún tipo de exceso o defecto y, por tanto, puedes utilizar los aceites esenciales que más te gusten. Recuerda que es importante diferenciar la piel del rostro y cuello de la del resto del cuerpo para valorar tanto el tipo de piel que es como el mejor aceite a utilizar.

La cara está expuesta diariamente a múltiples agentes, entre ellos los radicales libres. El rostro sufre más que el resto de la piel nuestro ritmo de vida y puede verse afectado por las emociones, el estrés o la mala alimentación.

Así, si no tienes que preocuparte por aplicar un aceite concreto para corregir el exceso o defecto de grasa en tu piel, puedes elegir los mejores aceites esenciales para lograr:

  • Un efecto de rejuvenecimiento: rosa de mosqueta, argán, germen de trigo…
  • Eliminar impurezas: sándalo, árbol de té, lavanda, caléndula, romero…
  • Prevenir la flacidez: incienso, abedul, menta, geranio…
  • Hidratar la piel: jazmín, almendra, aguacate, karité…

Pieles secas

En este caso, te conviene nutrir tu piel a todas horas pues la falta de hidratación contribuye al envejecimiento de la dermis. Para mantener firmes las pieles secas y maduras puedes utilizar los siguientes aceites esenciales:

  • Rosa de mosqueta: además de hidratar es un excelente cicatrizador y regenerador.
  • Aceite de aguacate: muy rico en ácidos grasos, es perfecto para aportar luminosidad a la piel. Por este motivo, es un gran rejuvenecedor. Para que no se ponga rancio, mézclalo con aceite de germen de trigo, alargarás su fecha de caducidad.
  • Aceite de almendra: muy rico en vitamina E y económico, ideal para aplicar en el rostro, tanto al comienzo como al final del día.
Aceite esencial de almendras dulces

Pieles grasas o con acné

Este tipo de piel es propia de la adolescencia, aunque muchos adultos también la sufren pasado ese periodo. Si es tu caso, sabrás que se caracteriza por un exceso de grasa que le da un aspecto brillante permanente. 

En realidad, esa grasa forma parte de una capa protectora contra los agentes externos. Sin embargo, un exceso de sebo puede causar también obstrucciones en los poros y la aparición del temido acné. Por eso, te conviene mantener a raya la producción de grasa. Para ello, te recomendamos utilizar dos productos naturales, un aceite y un gel, y un extra que puedes combinar con los demás:

  • El mejor aceite esencial para las pieles grasas es el de jojoba. Es un excelente regulador de la grasa de la piel gracias a su textura, muy similar a la del sebo.
  • Combínalo con gel de aloe vera para obtener una mezcla más ligera.
  • Incluye unas gotas de aceite esencial de árbol de té para aprovechar sus propiedades antibióticas y antimicrobianas.

Si tu piel es grasa, no olvides limpiarla muy bien antes de aplicar los aceites esenciales. Utilizar un tónico naturales una excelente idea también. Puedes elaborar el tuyo propio con ingredientes como el agua de mar, zumo de limón, vinagre de manzana y aceite esencial de lavanda (cuyo efecto relajante se convierte en calmante aplicado a la piel).

Pieles mixtas

Este tipo de pieles presentan zonas grasas y secas. La grasa suele localizarse en la zona T: frente, nariz y barbilla. Por el contrario, las mejillas suelen ser más secas lo que dificulta el uso de una sola loción o hidratante. Lo mejor, por lo tanto, es usar un aceite esencial diferente para cada zona. 

Sin embargo, si no quieres complicarte demasiado, puedes preparar una loción equilibrante con dos tipos de aceites esenciales: coco y lavanda

Aceite de coco y lavanda

Pieles sensibles

Las pieles delicadas también merecen un trato especial. Son especialmente sensibles a los químicos, por lo que es más que recomendable tratarlas con productos naturales. Para evitar que se enrojezcan y surjan manchas, irritaciones y picores, te recomendamos:

  • Aceite esencial de caléndula: especialmente útil en casos de dermatitis por sus propiedades reconfortantes y regenerativas. Con el uso continuado de este aceite notarás una mejora significativa del aspecto de tu piel.
  • Aceite de rosa: extraído de los pétalos de las rosas damascena o centifolia, es uno de los más valorados en el mundo de la cosmética. Tiene propiedades regeneradoras que reducen los problemas de la piel como las arrugas. También tiene propiedades depurativas y desintoxicantes.
  • Aceite de jazmín: ayuda en caso de dermatitis, eccema y piel seca. También tiene propiedades antisépticas y relajantes. Aprovecha la aplicación en el rostro para disfrutar de su dulce aroma que te relajará y elevará el espíritu.

Como ves, hay un remedio para cada tipo de piel. Recuerda que estos aceites esenciales no suelen utilizarse directamente. Lo ideal es mezclarlo con otros aceites u otros geles. Incluso puedes añadirlos en tus cremas hidratantes. Lo más importante es atender al tipo de piel o efecto que se desee lograr y combinarlo con otras rutinas para el cuidado de la piel. Todo, como siempre, de la forma más natural.

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