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Alimentación macrobiótica: definición, beneficios y 5 recetas antológicas

La alimentación macrobiótica o dieta macrobiótica es un tipo de nutrición fundamentada en la filosofía china conocida como Yin-Yang y el consumo prioritario de cereales integrales, legumbres y verduras cocidas. Se considera que el impulsor de esta dieta fue George Oshawa, filósofo japonés que, sobre 1920, desarrolló una serie de teorías que defendían la idea de que comer de una manera simple y sana es la mejor manera de vivir en armonía con la naturaleza y adaptarse sin problemas a sus constantes cambios.

 

Los principios de la alimentación macrobiótica

  • La característica principal de la alimentación macrobiótica es la división de los alimentos en dos categorías: Yin y Yang. Los alimentos Yin son los saludables: verduras de temporada y de proximidad, cereales, arroz, trigo, maíz… Por el contrario, los alimentos Yang se consideran perjudiciales, incluyéndose en esta categoría: las carnes (especialmente las rojas), los productos refinados, la bollería, las bebidas alcohólicas, los refrescos y el café, entre otras.
  • Este tipo de alimentación aboga por los alimentos ecológicos y naturales, por lo que no permite el consumo de frutas y verduras tratadas con abonos y fertilizantes artificiales y otros productos químicos.
  • Otra característica es primar los alimentos de proximidad, por lo que no se permiten tampoco los alimentos de procedencia lejana al lugar de consumo.
  • Aunque no las suprime totalmente, los principios de la nutrición macrobiótica recomiendan limitar el consumo de patatas, berenjenas y tomates.
  • Tampoco se debe comer pescado habitualmente, solo de forma ocasional.
  • Las bebidas alcohólicas o excitantes: refrescos de cola, café, té (a excepción del té natural chino o japonés) están especialmente prohibidas por los principios de este estilo de alimentación.
  • Existen también una pautas muy marcadas respecto a la forma de cocinar: se debe usar siempre aceite vegetal y sal marina (ya que también está prohibida la sal refinada o enriquecida). Por otro lado, los recipientes utilizados deben ser de barro o hierro.
  • La ingesta de líquidos fuera de las comidas debe también limitarse.
  • Los seguidores de este tipo de alimentación le dan mucha importancia a masticar muy bien la comida antes de tragarla. Se recomienda masticar cada bocado al menos 50 veces.

 

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La macrobiótica es mucho más que un tipo de alimentación, es una filosofía de vida que promueve un estilo de vida más natural, mucho más alineado con la naturaleza, a la cual se respeta y admira. Esta forma de pensar y comportarse se asocia directamente a valores como el ecologismo, el medio ambiente, el comercio justo, la defensa de la economía sostenible y la optimización de los recursos.

 

Beneficios de la alimentación macrobiótica

  • Se trata de una alimentación más saludable y natural.
  • Elimina de nuestra dieta aquellos alimentos que, sobre todo tomados en exceso, está demostrado que son perjudiciales para la salud las bebidas alcohólicas, la cafeína, la bollería industrial o las grasas saturadas.
  • Es una dieta que aprovecha los distintos beneficios de los alimentos orgánicos: son más nutritivos y naturales y no tienen elementos químicos que pueden perjudicar el organismo.
  • Seguir una dieta de este tipo puede ayudar a mantener el peso, ya que se eliminan o limitan los alimentos más calóricos: azúcares, productos refinados, embutidos, bebidas industriales, etc.
  • La filosofía macrobiótica busca el equilibrio emocional y espiritual, lo que nos puede ayudar a relajarnos y a estar en paz con nosotros mismos.

alimentación macrobiótica

No obstante, el seguimiento de este tipo de dieta, sobre todo si se hace en su versión más estricta, puede provocar un déficit de hierro o vitamina B12: dos elementos indispensables para el organismo, cuya falta puede provocar problemas de salud importantes, como la anemia.

 

Ejemplos recetas macrobiótica

A continuación, te proponemos 5 ideas de platos macrobióticos que, además de saludables, son atractivos y sabrosos.

Pasta de espelta con brócoli

Esta receta incluye otro de los elementos característicos de la cocina macrobiótica: la introducción de algas, en concreto el alga de arame. Otros ingredientes son: germen de trigo, aceite amanprana y brócoli.

La preparación es muy sencilla: se hierve la pasta de espelta y luego se mezcla con el brócoli y las algas en un bol. El toque final consiste en añadir el aceite de amanprana.

Crema de avellanas con amasake de arroz

El ingrediente diferencial de esta receta es el amasake de arroz, un endulzante natural que puede actuar de sustituto del azúcar. Además del amasake, para esta receta precisamos de estos otros ingredientes: avellanas y almendras tostadas, aceite de oliva, leche de arroz y un poco de sal.

Para preparar este plato lo primero que tenemos que hacer es triturar los frutos secos (almendras y avellanas tostadas) con la ayuda de un mortero e ir añadiendo, de manera gradual, el resto de ingredientes menos la leche de arroz, que previamente calentaremos a fuego lento.

Cuando la leche de arroz se encuentre templada la mezclamos con el resto de ingredientes hasta conseguir una textura cremosa.

Hamburguesa de avena

Para preparar este plato tenemos que mezclar en un bol los copos de avena con un ajo, una zanahoria y media cebolla (previamente picada) También se le añade comino, perejil y pimienta al gusto. Junto con agua y un poco de salsa de sosa se forma una masa con forma de hamburguesa.

Para acabar el plato, se tienen que rebozar las hamburguesas con pan y freírlas en aceite de oliva.

Sopa de miso con sésamo

La preparación de este original plato es muy fácil: se mezclan en un recipiente unos brócolis pequeños, semillas de sésamo y una cucharada de miso con agua y se crea un pasta que se sirve bien caliente.

Crema de calabacín y guisantes.

Esta receta es ideal para el invierno. Primero se pelan y cortan dos cebollas y un calabacín en trozos grandes. El segundo paso consiste en añadir agua y leche de avena y cocinarlo todo durante unos 15 minutos.

Otra etapa del proceso de cocina de esta receta consiste en añadir guisantes frescos, albahaca y nata y dejarlo calentar durante 5 minutos. Posteriormente, se tritura y cuela todo. El toque maestro es servir la crema con cebollino bien picado por encima.

 

Recuerda que para comer sano no es imprescindible seguir una dieta macrobiótica o vegetariana. La clave está en comer variado y equilibrado, limitando las grasas saturadas y los alimentos precocinados.

 

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