Las personas se plantean cambiar su estilo de vida para sentirse más a gusto con su físico o para estar más relajado. Pero lo cierto es que si logramos modificar nuestros hábitos de la forma correcta, podemos conseguir mucha cosas más: desde mejorar nuestro estado de salud general, a alcanzar lo mejor de nosotros mismos en el trabajo, los estudios o el deporte, pasando por lograr un salto cualitativo en lo que respecta a nuestras relaciones personales.

 

Los beneficios de llevar un estilo de vida más saludable

Modificar nuestras costumbres, eliminando las perjudiciales y negativas y potenciando los factores positivos, como llevar una alimentación equilibrada, evitar el sedentarismo o aprender a relajarnos, nos va a dirigir, con toda seguridad, por la senda correcta para llevar una vida saludable en todos los aspectos.

A partir de este punto, los beneficios de estos giros positivos en nuestro estilo de vida nos van aportar muchas y muy heterogéneas ventajas, entre las que destacaríamos:

  • Mejorar nuestra salud.
  • Estar mejor con nuestro aspecto físico.
  • Sentirnos satisfechos en el plano psicológico.
  • Encontrarnos más relajados y controlar mejor el estrés.
  • Sentirnos a gusto con nosotros mismo, aceptando los pequeños (o grandes) reveses y adversidades de la vida.
  • Rendir al máximo nivel en el plano laboral, académico y deportivo.
  • Mejorar nuestras relaciones con los demás.
  • Aumentar las posibilidades de éxito en los proyectos que emprendamos

 

Cómo lograr cambiar de estilo de vida

A medida que pasan los años, nuestra forma de ser, actitudes y aptitudes o las formas de enfrentarnos a los retos y problemas de la vida se van afianzando y enraizando muy fuerte y profundamente. Por este motivo, lograr implementar cambios positivos no es una tarea fácil… pero tampoco imposible.

Para cambiar y sobre todo mantener en el tiempo nuestro estilo de vida lo primero que debemos hacer es tomarnos muy seria y rigurosamente esta tarea, estableciendo un plan de ruta, mucho mejor si lo hacemos por escrito, donde definamos:

  • Unos objetivos de cambio concretos y realistas, planteando unas fechas con objetivos parciales a corto plazo y otros más completos a medio y largo plazo. Con el fin de no caer en el desánimo a las primeras de cambio por no haber logrado unos objetivos demasiado exigentes o ambiciosos, lo mejor es plantearse pequeñas modificaciones en la conductas de un modo progresivo y paulatino. Ejemplos de cambios pueden ser: dejar de fumar, perder peso o aprender a relajarnos
  • Plantearse un plan de acción. Si queremos dejar de fumar es posible que necesitemos acudir a un especialista, y lo mismo ocurre si nuestro objetivo es perder peso o rebajar nuestro nivel de ansiedad.
  • Dar mucha importancia a los pequeños cambios. Aunque parezca paradójico, pequeños cambios en nuestras conductas como intentar distraernos menos con el móvil o las redes sociales, o simplemente caminar un poco más cada día, pueden actuar como pequeños granitos de arena que, al acumularse de forma constante, nos ayuden a mejorar nuestro rendimiento, bajar de peso o mejorar nuestro estado de forma.

 

Recuerda que los intentos de cambios drásticos suelen conducir al fracaso o al desánimo, además muchas veces tampoco son necesarios. Es importante  que comprendamos que muchos aspectos de nuestra vida seguramente sean correctos y no tenga sentidos cambiarlos. La clave está en las pequeñas mejoras diarias pero constantes. Otra opción es contacr con programas especializados que te ayudan a hacer un reset en tu vida y cambiar el estilo de vida.