Todos hemos oído hablar de los productos y alimentos ecológicos. ¿Pero de qué se trata exactamente cuando hablamos de cocina ecológica?

 

¿Cómo se consigue una cocina ecológica?

Lo primero es lo primero: hay que procurarse de productos ecológicos. Un producto de cocina ecológica suele ser de kilómetro 0. Es decir, han sido producido en un entorno más próximo, y en los que la distancia entre la producción y el consumo es mínima.

Pero además, lo más importante es que un producto ecológico evita todo tipo de conservantes, abonos y pesticidas químicos, y siempre apuesta por las opciones más naturales para su cultivación. Es decir, son elaborados sin piensos hormonados, ni abonos ni pesticidas químicos, y con conciencia y respeto para los animales.

Así pues, se cocina con alimentos frescos y estacionales, cultivados y recogidos en el ámbito local. Y siempre procurando aprovecharlo todo, vigilando las cantidades para que no sobre demasiada comida y no desecharla nunca. Pero también es importante cómo se cocina.

Por un lado, se evitan las cocciones fuertes, puesto que así se perderían la mayoría de nutrientes y sabores. También es importante que el agua sea pura y de calidad, ya que también es un producto alimenticio. Y, en una cocina ecológica, se tiene mucho cuidado con los productos de limpieza (que no sean contaminantes) y con la gestión de los residuos.

 

¿Qué hacemos con los residuos de la cocina ecológica?

No hay que olvidar la norma básica de las tres R: reducir, reciclar y reutilizar. Sólo así se preservan los productos y recursos limitados del planeta.

El reciclaje en la cocina es fundamental, y no sólo por la gestión de residuos de plástico, sino por todos los restos orgánicos. El ejemplo más claro es el aceite de cocina: por cada litro de aceite frito que se vierte por el fregadero, se contaminan mil litros de agua.

 

Reducir el coste energético

Los electrodomésticos de la cocina consumen mucha energía, ya que los usamos a diario. Por eso es importante, en una cocina ecológica, comprar electrodomésticos de clase A (A, A+, A++ y A+++), pare reducir al máximo el consumo de electricidad.

Además de aportar un importante granito de arena en la ecología, verás reducido el coste de las facturas de luz y agua. En este sentido, lo más óptimo es seguir consejos generales de ahorro de energía, como, por ejemplo, abrir la nevera pocas veces y muy brevemente, para evitar que se tenga que enfriar de nuevo. O, otro ejemplo con la nevera: no debe estar cerca del microondas ni del horno, porque su calor hará que la nevera tenga que gastar más energía para mantenerse en frío. Por esta razón es muy importante realizar una buena planificación de la energía a nivel de diseño arquitectónico.

¿Por qué pasarse a la cocina ecológica?

  1. Los alimentos tienen más propiedades y nutrientes (vitaminas, antioxidantes, etc.).
  2. También suelen tener un sabor más intenso.
  3. Ayudas al medio ambiente de forma directa reduciendo emisiones y costes energéticos.
  4. E indirectamente, se estimulan económicamente los productores ecológicos locales.
  5. Consecuentemente, estarás reduciendo la cantidad de productos envasados y de conserva (con muchos azúcares y químicos añadidos), por lo que mejorarás considerablemente tu salud dietética.

En el Cerdanya EcoResort, apostamos por la cocina ecológica y de proximidad. Apostamos por los productos del territorio y por eso les queremos dar la oportunidad de probar nuestra tierra incorporando productos de proximidad, de Indicaciones Geográficas protegidas y productos ecológicos en nuestros menús.