¡Naturalmente!

Compuestos orgánicos: qué son y para qué se utilizan

Se consideran compuestos orgánicos a todas aquellas sustancias químicas que contienen algún átomo de carbono en su molécula. La diferencia fundamental entre un compuesto orgánico y uno inorgánico es que el primero cuenta con enlaces del tipo carbono-carbono, carbono-nitrógeno o carbono hidrógeno, mientras que los inorgánicos no tienen este tipo de enlaces.

 

¿Para qué sirven los compuestos orgánicos?

Los compuestos orgánicos están formados principalmente por diferentes combinaciones de carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, lo que les confiere de unas propiedades imprescindibles o muy importantes para los seres humanos en diferentes campos:

  • Alimentación.
  • Industria farmacéutica.
  • Producción de petróleo.
  • Etcétera.

La industria farmacéutica ha desarrollado sistemas para extraer los compuestos orgánicos de la plantas para aprovechar sus propiedades relajantes y curativas como el nopal o la manzanilla.

Desde el punto de vista económico e industrial, el compuesto orgánico más importante y utilizado es el petróleo, formado de un modo natural por los restos de animales y vegetales que se encuentran en las capas de subsuelo. A partir de este valioso compuesto, es posible obtener: combustible (gasolina, diésel…) aceites lubricantes, parafina, asfalto, etc.

Los compuestos orgánicos se usan también para la fabricación de materiales de uso masivo en diferentes áreas, entre los que destaca el plástico.

 

Los compuestos orgánicos en la alimentación

Para los seres vivos, los compuestos orgánicos nos resultan imprescindibles para poder llevar a cabo funciones de todo tipo, incluidas las metabólicas y vitales.

 

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En función de su composición química, dichos compuestos se clasifican de la siguiente forma:

  • Glúcidos e hidratos de carbono. Se trata de substancias de origen vegetal, presentes en frutas, hortalizas, verduras frescas y aquellos alimentos elaborados con harina. Estos componentes, que para ser usados en el proceso digestivo son transformados en glucosa, actúan como si fuesen combustible para nuestro organismo, puesto que fabrican energía durante la oxidación.
  • Lípidos o grasas. Están constituidos por moléculas de triglicéridos y pueden tener un origen animal (presente sobre todo en carnes, pescado, leche y derivado)  o vegetal (frutos o semillas). La función principal de estos alimentos es actuar de reserva energética.
  • Proteínas. De composición química y compleja, las proteínas que podemos encontrar principalmente en carnes, huevos, leche y derivados tienen una función plástica o estructural, puesto que son utilizadas por las células para sintetizar sus propias proteínas. Estas son imprescindibles en los procesos de crecimiento, reparación y regeneración del organismo.  
  • Vitaminas. Su composición química es diversa y están contenidas en pequeñas cantidades en diversos alimentos. Existen varios tipos de vitaminas, cada una de ellas con unas funciones específicas e importantes, por lo que su carencia continuada en el organismo puede provocar síntomas de gravedad conocidos como cuadros carenciales. Aunque únicamente precisamos de una dosis muy pequeñas de las mismas, es importantísimo que la ingesta de vitaminas sea continuada y de todos los tipos. Las vitaminas juegan un papel destacado en la oxidación de los alimentos y, por lo tanto, la liberación de la energía proporcionada por estos. Entre su funciones más destacadas se encuentran: la activación de la oxidación de la comida, las operaciones metabólicas y la utilización y liberación de la energía proporcionada a través de los alimentos.

 

La industria alimentaria y de parafarmacia utiliza también compuestos orgánicos como vitaminas y proteínas con el objetivo de enriquecer alimentos como: la leche, cereales o galletas.

También puedes utilizar los compuestos orgánicos para alimentar a tu huerto ecológico.

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