¡Naturalmente!

Conectarse con uno mismo: cómo hacerlo en 3 pasos

Conectarse con uno mismo parece la frase de moda, ¿verdad? Programas de televisión y radio, artículos de prensa, libros de autoayuda… Parece que la respuesta a todos los males físicos y emocionales que acosan al ser humano está en lograr conectar con su yo interior. Pero ¿cómo se hace? ¿Cómo consigue alguien conectarse con uno mismo? Esa es la gran pregunta que nos hemos planteado y que intentamos responder en el artículo de hoy.

 

¿Qué significa conectarse con uno mismo?

Como solemos hacer en este blog, antes de empezar a desgranar los pasos necesarios para conectarse con uno mismo, vamos a aclarar bien qué significa este concepto que, si te fijas, es más amplio y complicado de lo que parece a simple vista.

Conectarse con uno mismo es una capacidad innata del ser humano que le permite establecer una comunicación real y fluida con su yo interior a fin de analizar y comprender sus sentimientos, ideas, tensiones, problemas, sensaciones…

Es importante recordar que nacemos con esa capacidad, con esa habilidad de conectar con nuestro yo interior, pero vamos perdiéndola según cumplimos años y asumimos responsabilidades. ¿Por qué debemos volver a conectar con nosotros mismos? Porque es fundamental para poder disfrutar de una vida plena, feliz, saludable y estable.

 

Conectarse con uno mismo, paso 1: establecer la conexión

Vamos a empezar con los pasos que nos permitirán conectar con nuestro yo interior con una acción que es fundamental: establecer la conexión, abrir un canal de comunicación con esa persona que vive oculta en nuestro interior.

Imagina que tienes que llamar por teléfono a un amigo. ¿Cómo lo haces? Marcando su número. Pues esa sería la explicación más simple al primer paso para conectarse con uno mismo: marcar el teléfono de ese doble que habita en nuestro interior. Pero… ¿Cómo se hace eso? De muchas y muy variadas formas como, por ejemplo, las siguientes:

  • Practicando algún ejercicio de meditación guiada, mindfulness, yoga…
  • Disfrutando de la soledad en un rincón donde sientas paz y seguridad: un paseo por el bosque, una sesión de sauna, un masaje relajante y reparador…
  • Leyendo por placer.
  • Escuchando música.
  • Etc.

 

Conectarse con uno mismo, paso 2: dialogar

Siguiendo con nuestro ejemplo de la llamada telefónica: una vez has establecido la conexión con tu amigo, llega el momento de empezar la conversación, algo que suele comenzar con preguntas clásicas como ¿Qué tal estás?, ¿Cómo va todo?”

Pues bien, eso es exactamente lo que tenemos que hacer en cuanto hayamos conseguido contactar con nuestro yo interior: preguntar cómo está, qué siente, cómo le ha ido la vida en este tiempo… Pregúntate cómo estás, cómo te sientes de verdad y contéstate con toda la sinceridad posible. Quizá te lleves una sorpresa…

 

Conectarse con uno mismo, paso 3: ofrecer soluciones

En muchas conversaciones telefónicas, nuestro interlocutor nos confía sus miedos, sus preocupaciones, dudas, inquietudes, problemas… Seguramente eso es lo que sucederá durante la conversación mental que sostengamos con nosotros mismos, un diálogo en el que nos confiaremos los problemas más íntimos que solemos guardar bajo llave en nuestro delicado interior emocional.

¿Nos limitamos a escuchar sin hacer nada? Por supuesto que no. En el tercer y último paso para conectarse con uno mismo es importante reaccionar, proponer soluciones a los problemas internos que agobian a nuestro doble emocional, escuchar atentamente sus dudas y sus inquietudes y proponer soluciones que resuelvan o, al menos, alivien la carga mental que está soportando nuestro yo interior.

Actuemos como si fuéramos los mejores amigos de ese yo débil y normalmente silencioso que habita en un rinconcito de nuestra mente. Seamos todo lo fuertes y eficaces que seríamos con un familiar o un amigo preocupado porque… ¿Qué mejor amigo podemos tener que ese yo interior al que tan poco escuchamos?

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