¡Naturalmente!

Desayunos saludables: 7 claves que no pueden faltar

Si queremos iniciar el día con las energías suficientes para poder afrontar con garantías los retos cotidianos es imprescindible desayunar bien, puesto que se trata de, muy probablemente, la comida más importante del día. Pero no basta con comer cualquier cosa, tenemos que esforzarnos por planificar, preparar y tomar desayunos saludables.

Los expertos en nutrición tienen muy claro que no debemos saltarnos nunca el desayuno ni tampoco hacerlo demasiado frugal. Si mantenemos en el tiempo este mal hábito, nos arriesgamos a dejar de aportar a nuestro organismo los nutrientes necesarios para poder funcionar óptimamente, tanto en el plano físico como en el mental.

Otro efecto colateral de no desayunar, o hacerlo de manera insuficiente, es que, aunque mucha gente piensa erróneamente lo contrario, saltándose esta primera comida del día no se adelgaza. Al contrario, es posible que se ganen algunos kilos.

El no desayunar implica tener más hambre durante todo el día y, por lo tanto, comer con ansiedad y además el metabolismo se ralentiza al comer menos veces al día de lo recomendable. Y esto es más que probable que se traduzca en sobrepeso.

 

Las claves de los desayunos saludables

A continuación te desvelamos 7 claves que te pueden ayudar a planificar y preparar desayunos saludables y potentes:

  1. A nivel calórico, el desayuno debería aportar al menos un 30% del total de calorías que consumimos durante todo el día.
  2. El desayuno, por sí mismo, debería aportar los elementos esenciales para el organismo, tanto en lo que respecta a macro y micronutrientes, como en vitaminas y otros elementos básicos para que el organismo pueda llevar a cabo todas las funciones metabólicas, así como tener las suficientes energías físicas y mentales para poder rendir al máximo en el trabajo, lo estudios y también el ocio.
  3. En un buen desayuno no deben faltar las siguientes categorías de alimentos: cereales, lácteos, frutas y vegetales. De lo contrario, no será lo suficientemente completo y equilibrado.
  4. Es posible que, por costumbre o condición personal, no te sea posible ni agradable comer demasiado recién levantado. En este caso, procura tomar todo lo necesario a media mañana, cuando la actividad física y mental te empieza a provocar hambre.
  5. Procura comer productos frescos, naturales y, a ser posible, de temporada.
  6. Olvídate o reduce al máximo los desayunos compuestos de bollería industrial.
  7. No comas con prisas ni estrés: entiende el desayuno como un momento de relajación, mientras conversas pausadamente con tu familia o tus compañeros, escuchas la radio o ves la televisión.

 

Pero el seguimiento de todas estas claves no sirve de nada si luego no somos constantes. No es suficiente con desayunar bien de vez en cuando, sino que tenemos que seguir el hábito de empezar todos los días con un buen desayuno. El gran error es que subestimamos su importancia, relegándolo a una comida ligera de la que se puede prescindir. Una idea falsa y perjudicial de la que debemos olvidarnos cuanto antes.

 

Deja un comentario

No hay comentarios

Todavía no hay ningún comentario en esta entrada.