¡Naturalmente!

Diferencia entre biológico y ecológico: bio, eco… ¿qué elijo?

Seguro que te ha pasado. Vas a la tienda o al herbolario a comprar comida y artículos de higiene. Recorres las diferentes secciones, miras etiquetas y te asaltan las dudas. ¿Es más sano lo biológico o lo ecológico? ¿No es lo mismo?

Es probable que estemos muy familiarizados con conceptos como biológico, ecológico, natural, sostenible y orgánico —la lista, probablemente, puede aumentar— y que nos parezca que significan lo mismo. Sin embargo, hay ciertos matices que deberíamos conocer. Por eso, vamos a desvelarte cuál es la diferencia entre biológico y ecológico.

 

Bio y eco no son lo mismo

Aunque nos parezca increíble, en un mundo que se mueve por tendencias, la alimentación saludable es lo que está de moda —en cuanto a alimentación se refiere— en el 2019. Esta moda copa el mercado y lo llena todo de carteles y reclamos con las palabras: «sano», «natural», «ecológico», «biológico», «sostenible», «producto de proximidad», «healthy»… Entre tanto batiburrillo, es normal perderse un poco. Y, por qué no decirlo, agobiarse también.

 

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Antes de establecer la diferencia entre biológico y ecológico —bio y eco, si usamos los diminutivos— cabe mencionar que es normal no distinguirlos. La propia Comunidad Europea, en su legislación vigente, habla de eco, bio, sostenible y orgánico como si fuesen sinónimos. Es decir, este tipo de productos serían aquellos que no han sido tratados con ningún tipo de pesticida o producto químico; que en su cultivo se han respetado los ciclos propios de la naturaleza, no se han manipulado genéricamente y proporciona un beneficio para el medio ambiente y la comunidad agrícola y ganadera local que los produce.

Y, aunque lo cierto es que son términos muy parecidos, no significan exactamente lo mismo.

 

El concepto de ecológico

Para que un producto sea considerado ecológico ha debido desarrollar todas sus etapas de crecimiento como si lo hiciera en la naturaleza y sin ayuda de cualquier intervención artificial. Como consecuencia de ello, podríamos decir que la producción ecológica es respetuosa con el medio ambiente. Otra característica importante de los productos ecológicos es que tienen un certificado que garantiza:

  • Que en su producción se ha aplicado una estricta normativa que garantiza el bienestar animal y vegetal.
  • Las buenas prácticas medioambientales.
  • El uso de energías y recursos renovables.
  • El máximo aprovechamiento de los recursos naturales.

 

El concepto de biológico

Los productos que llamamos biológicos son aquello que no tienen ningún componente que haya sido alterado genéticamente en un laboratorio. Aunque no te lo creas, es más habitual de lo normal alterar las semillas de algunas frutas y verduras para lograr mejoras en el color, volumen o conservación de los frutos.

Como en el caso de los productos eco, los bio cuentan con un sello que garantiza:

  • Que la producción del producto contribuye al aumento de la diversidad genética, utilizando exclusivamente el ciclo reproductivo natural de las especies.
  • La contribución al mantenimiento de la biodiversidad.
  • El uso en exclusiva de procesos de selección natural.

 

Lo natural y lo orgánico

Además de bio y eco, habrás oído hablar de natural y orgánico. En el primer caso, solemos relacionar el concepto con la salud y el bienestar. Por lo general, si un producto que en su etiqueta indique que es natural, consideramos que también es eco o bio. Pero que no te engañen. Un producto solo será natural si se produce en la naturaleza de manera espontánea. Un ejemplo son las setas o los espárragos trigueros que podemos salir a buscar al campo en cada cambio de estación.

Los productos orgánicos son aquellos en cuya producción no se han utilizado productos químicos, ya sean pesticidas o fertilizantes. Son productos beneficiosos para aquellas personas que tengan intolerancias o alergias a ciertos productos químicos. Hay que tener cuidado con este concepto porque si bien son productos respetuosos con el medio ambiente, pueden estar modificados genéticamente. Un ejemplo son las uvas producidas para ciertos vinos.

 

Entonces, ¿qué elijo?

Ahora que ya sabes cuál es la diferencia entre biológico y ecológico, vuelve de nuevo la pregunta. «¿Qué debo elegir?». Te recomendamos que no te agobies con tanta nomenclatura. Lo más sensato es conseguir alimentos de temporada y de proximidad, que son las claves para llevar una alimentación saludable.Así te aseguras muchos beneficios. Si además puedes encontrar productos con estas características que sean bio o eco, mejor que mejor. Pero, no te agobies, que el árbol no te impida ver el bosque.

 

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