¡Naturalmente!

Fuentes de energía: tipos que benefician tu bienestar

Tu cuerpo necesita energía para vivir y ser productivo. Podríamos decir que esa energía que necesitas es tu combustible. Lo necesitas para caminar, correr, respirar, pensar, hablar… para moverte, en general. Esa energía la obtienes de los alimentos en su mayor parte, pero también hay otras fuentes de energía que fomentan tu bienestar. Hemos preparado este artículo para darte a conocer las fuentes de energía: tipos y cómo te ayudan a sentirte en plenitud.

La alimentación como energía

La principal fuente de energía que obtiene el cuerpo para vivir proviene de los alimentos. Cuando ingieres la comida, tu cuerpo la transforma en sustancias nutritivas. Este proceso produce energía —calorías— que es la que utiliza el cuerpo para llevar a cabo su actividad.

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Si hablamos de alimentación y energía: tipos y fuentes, podemos señalar tres fuentes de energía que provienen de una dieta saludable. Nos referimos a los hidratos de carbono, grasas y proteínas. 

  • Los hidratos de carbono son la fuente principal energética para el organismo. Los hidratos están presentes en alimentos como los cereales, verduras, frutas, lácteos, azúcares… No todos los tipos de hidratos de carbono son iguales. Se recomienda basar la dieta en aquellos que son de absorción lenta, como los cereales integrales, los boniatos, las legumbres y las frutas y verduras. 
  • Las grasas son fundamentales en la dieta, las necesitas para cuidar muchas de las funciones del organismo y proteger las membranas celulares. Como en el caso de los hidratos no todas las grasas son iguales, algunas son más beneficiosas para tu organismo que otras. Las grasas se dividen en saturadas, monoinsaturadas y poliinsaturadas. El mayor aporte de grasas de la dieta debería provenir de las grasas poliinsaturadas, como la presente en las nueces y otras semillas y frutos secos, así como la del aceite de oliva y los pescados azules, entre otros alimentos. Las que deberías evitar, porque no contribuyen a tu bienestar, son las grasas trans o grasas deshidrogenadas que tienen la gran mayoría de alimentos industrializados. 
  • Las proteínas o son tan utilizadas por el cuerpo para producir energía, solo se utilizan en fases de ayuno prolongado o al hacer un esfuerzo muy largo. Así pues, la principal función de la proteína es construir los músculos de nuestro cuerpo. Para ello necesitas adquirir los aminoácidos que conforman la proteína y que están presentes en la carne, pescado, leche, clara de huevo, verduras… Muchas de las dietas de moda para adelgazar (Atkins, Dukan, cetogénica…) se basan en el consumo excesivo —y casi exclusivo— de proteínas, pero hay que tener cuidado, puede aumentar al grado de toxicidad del medio interno y provocar desnutrición.

Otras fuentes de energía: tipos diferentes de los alimentos

Además de los alimentos, hay otras fuentes de energía necesarias para nuestro bienestar. Algunas de ellas puedes aprovecharlas de la mano del buen tiempo, como la vitamina D. El sol es una fuente de energía en sí mismo. Nos ayuda a obtener vitamina D, esencial para el cuerpo humano, pues ayuda a absorber el calcio de los alimentos. Sin la vitamina D, no se absorbe el calcio y eso puede suponer un perjuicio para los huesos y su bienestar. Eso sí, para tomar la vitamina D del sol, asegúrate de hacerlo con total protección y seguridad.

El descanso es otra fuente imprescindible de energía. Dormir bien y lo suficiente es un factor determinante para una vida sana y plena, una salud integral. Si descansas lo necesario, el bienestar será mayor. Lo recomendable es dormir de 6 a 8 horas al día, pero escucha a tu cuerpo y atiéndelo siempre que lo precise. Cuando logramos descansar, se liberan las tensiones de músculos y articulaciones, se regeneran los tejidos, nos ayuda a liberar el estrés y refuerza el sistema inmunológico.

Existen más fuentes de energía, tipos distintos a los que ya hemos visto. Por ejemplo, la respiración. Puede parecer extraño porque es algo que hacemos inconscientemente, pero es preciso que comprendamos que podríamos respirar mejor. Aprovechar al completo los pulmones para respirar del modo más eficiente es también una fuente de bienestar. Por eso, es muy recomendable hacer ejercicios de respiración cada día. Dedícate a tu respiración, tranquilamente, cada día, realizando respiraciones profundas, largas y cortas, rápidas y breves, a distintos ritmos y secuencias. ¿Sabías que los principales ejercicios para calmar la ansiedad tienen que ver con la respiración?

Y por último, pero no menos importante, debes procurar tener energía —tipos de energía positiva— beneficiosa para tu salud mental como tener momentos de alegría cada día. Esos de los que realmente disfrutas. El bienestar proviene tanto del cuerpo como de la mente. ¡Está en tus manos ser feliz!

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