El juego es una de las herramientas de aprendizaje más prácticas efectivas y divertidas. Aunque se suele relacionar con los niños, lo cierto es que también los adultos consiguen mejores resultados a la hora de absorber conocimientos o mejorar alguna habilidad cuando se incorpora la mecánica de los juegos en su proyectos educativos e, incluso, profesionales. Si además son juegos de naturaleza al aire libre, aún los disfrutaremos más. 

La mayoría de expertos en educación consideran que la metodologías con carácter lúdico facilitan la interiorización de conocimientos de una forma mucho más amena y divertida, generando experiencias muy agradables y positivas en los alumnos.

 

Las ventajas de los juegos de naturaleza

Los juegos de naturaleza son aquellos que se realizan en un entorno natural, utilizando para su ejecución y desarrollo exclusivamente elementos naturales como: piedras, palos u hojas.

Esto juegos ofrecen una serie de ventajas:

  • Ayudan principalmente a los, pero también a los adultos, a conectar y conocer mejor la naturaleza.
  • Sirven para hacer ejercicio físico al aire libre, un actividad muy sana para los pulmones y todo el organismo, además de relajante.
  • A diferencias de la opciones más cerrada de los juegos comerciales, los juegos en la naturaleza ofrecen una abanico impresionante de diferentes objetos, olores y texturas con los que divertirse, explorar y descubrir cosas.
  • Sirven socializar y “desintoxicarse” de los pasatiempos individuales o los juegos de la consola o el smartphone.
  • Son un medio excelente para estimular la imaginación.

 

4 ejemplos de juegos en la naturaleza

Las posibilidades son enormes y es posible inventarse juegos nuevos con los que divertirse toda la familia, aprovechando una salida por un parque, bosque o montaña. Especialmente para los niños hacer actividades en la naturaleza es especialmente beneficioso.

Con la intención de que te puedas hacer una idea de las innumerables posibilidades de esta clase de juegos, hemos seleccionado un quinteto de ellos:

  1. El topo. Es todo un clásico de los juegos en la naturaleza tan sencillo como divertido. Consiste en formar dos equipos y cada uno de ello tiene que buscar un total de 5 objetos de los que se encuentran fácilmente caminando por la montaña: semillas, ramas, hojas, plumas… Posteriormente, a un miembro del equipo contrario se le vendan los ojos y tiene que adivinar, mediante el tacto o el olfato, de qué objeto se trata.
  2. El intermedio. Este juego está pensado para desarrollar la capacidad espacial de niños de corta edad. Se trata de coger dos piedras o dos ramas de diferentes tamaños (también sirven otros objetos naturales) y pedir a los pequeños que encuentren un objeto similar pero de una medida intermedia.
  3. Construir un nido. Se trata de construir un nido como el que hacen las aves entre toda la familia, usando los mismo materiales que ellos: hierba seca, ramas, etc.
  4. Hacer un reloj solar. Puede enseñar a tus niños un hábil método para medir el tiempo inventado por los egipcios hace miles de años. Solo hay que clavar un clavo sobre la vertical del suelo y se puede saber la hora según la sombra proyectada por el sol. Podemos competir a ver quién es más hábil adivinando qué hora es.

 

Este tipo de juegos son una oportunidad magnífica para explorar y conocer la naturaleza, que es la mejor forma de aprender a amarla y respetarla.

Desde Cerdanya EcoResort estimulamos que los niños descubren la naturaleza con el juego Cerdanya Kids. Se tratan de 50 retos distintos que los niños han de cumplir antes de 12 años con un gran premio final: pasar una noche en una yurta (vivienda móvil usadas en la antigüedad por algunos pueblos nómadas del Asia Central) con toda la familia.

Algunos ejemplos de estos retos son: hacer una guerra de nieve, construir una cabaña, fabricar una corona de flores, organizar una carrera de caracoles, etc.