Los ingredientes de los pueblos del Pirineo aragonés constituyen un manjar capaz de satisfacer al viajero más exigente: preciosas casas de piedra, un patrimonio medieval espectacular e increíblemente bien conservado, un entorno natural capaz de deleitar tanto a los que les gusta extasiarse contemplando paisajes como a los adictos a los deportes de aventura.

Veamos con un poco más de detalle algunos de los pueblos más emblemáticos. Si quieres conocer un listado más amplio sobre los pueblos con más encanto de Huesca, visita este enlace.

 

Listado de pueblos del Pirineo Aragonés

1. Torla

Torla

Situado al margen del río Ara y rodeado por imponentes picos que superan los 2.000 metros de altitud, Torla es muy conocido y visitado por ser la puerta de acceso al Valle de Ordesa y por su ruta de la cascada Cola de Caballo. Esta última se trata de un recorrido circular muy largo (22 kms.) pero apto para todos los público, puesto que su nivel de dificultad es bajo.

Torla destaca por ser un pueblo cuidado hasta el mínimo detalles, incluso las balconadas de las casas están decoradas con flores, lo que les da un colorido muy especial. Por lo que este pueblo no podía faltar en el listado de pueblos del Pirineo aragonés.

Pasear por sus callejuelas, admirando sus casas de piedra ya es todo un lujo, pero además en Torla destaca una joya arquitectónica: la iglesia parroquial del siglo XVI.

 

2. Lanuza

Lanuza

Además de por sus grandes casonas de piedra coronados por unos tejados de pizarra muy empinados, sus puentes medievales y sus escudos tallados en piedra, Lanuza, en el Valle de Tena, destaca por su sorprendente historia.

En el año 1978 se construyó un embalse que obligó a los vecinos a abandonar sus casas. construyéndose un pueblo prácticamente nuevo. Pero el original sigue bajos sus aguas, por lo que las piraguas y otras embarcaciones propias de los deportes náuticos que se practican allí navegan sobre sus techos sumergidos.

 

3. Broto

Broto

 

Broto es una preciosa localidad que le da nombre al precioso valle de Broto. Sus vistas son maravillosas y dentro de su arquitectura destacan, además de la Iglesia de San Pedro y la casa del Valle,… su antigua cárcel.

La cárcel de Broto es una torre de piedra maciza que, aunque se construyó como defensa del puente medieval levantado sobre el río Ara, a partir del siglo XIV fue transformado en prisión. Todavía se conservan algunos dibujos grabados por los propios presos en sus paredes.

 

4. Aínsa

Ainsa

Considerado uno de los pueblos más bonitos de España, vale la pena dedicarle bastante tiempo para visitar como se merecen sus calles, monumentos, miradores, la iglesia de Santa María, la Cruz Cubierta, el Castillo y, como no, su famosa Plaza Mayor.

5. Alquézar

Alquezar

Alquézar es un pueblo de ensueño por su perfecta integración en un impresionante paisaje de piedras calizas modelado por el río Vero que ha ido creando, en un proceso de miles de años, un tremendo cañón donde practicar barranquismo, además de varios acantilados y hasta cuevas de arte rupestre. Y todo esto es fácilmente recorrible a través de una ruta circular de pasarelas con origen y final en el mismo pueblo.

El casco urbano, de marcado trazado medieval, fue declarado en 1982 Conjunto Histórico Artístico y su majestuosa Colegiata es Monumento Nacional desde muchos años atrás: 1931.

 

Y esto es solo un muestra, subjetiva y muy particular, de los muchos y magníficos pueblos del Pirineo aragonés que puedes encontrar.