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Que ver en el pirineo aragonés: lugares imprescindibles

El Pirineo aragonés abarca el territorio entre los Valles Occidentales, que frontean con Navarra, y hasta La Ribagorça, ya tocando a Cataluña. En él se encuentran las cimas más altas del Pirineo, y es un paraíso para los escaladores de alta montaña. Pero, además de los 188 picos por encima de tres mil metros de altura, hay todavía muchas más cosas que ver en el pirineo aragonés.

Además del Aneto o el Monte Perdido, en esta zona de los Pirineos puedes descubrir algunos de los más espectaculares paisajes de la península Ibérica, con una arquitectura idiosincrática que se mantiene viva en sus pueblos y una abrumadora riqueza de flora y fauna. En esta preciosa zona montañosa se encuentra, entre muchos otros, quebrantahuesos, águilas reales y los últimos ejemplares de oso pardo.

El pirineo aragonés es una zona muy extensa, con innumerables lugares y rincones que visitar. Pero estos son los 5 lugares imprescindibles que no te puedes perder.

 

Los 5 lugares imprescindibles que ver en el Pirineo aragonés

1. Ansó y su sendero ornitológico

Ansó que ver en el pirineo aragones

El Pirineo aragonés alberga muchos bosques en sus valles, por lo que las vistas desde las altura resultan auténticas e inolvidables estampas paisajísticas. Es el caso del valle de Ansó, por donde pasa el río Veral y en la provincia de Huesca, en el que hallamos el Sendero Ornitológico. Esta ruta alberga hayedos y bosques de tonos ocres (son increíbles en otoño) y una abundante variedad de especies de aves.

Además, podrás visitar también el pueblo de Ansó, uno de los más bonitos de Huesca. Con menos de 500 habitantes, Ansó es sorprendentemente extenso (más de 200 kilómetros cuadrados), debido a que era una de las núcleos importantes en las rutas comerciales con Francia en el siglo XIII. Su casco urbano es uno de los mejores conservados de esa época , y por esta misma razón fue declarado Bien de Interés Cultural.

 

2. Torla y el parque Nacional de Ordesa

Torla

En Torla, también en Huesca, se hallan todos los ingredientes típicos de pueblo de Pirineo aragonés. Casas antiguas (y bien conservadas) de piedra, callejuelas serpenteantes, patrimonio arquitectónico de la era medieval único (destaca la iglesia del siglo XVI), y un paisaje y entorno natural envidiable. Torla está rodeado por montañas de más de 2000m, y su localización lo convierte en la entrada natural al Valle de Ordesa.

En el parque nacional de Ordesa, la joya del Pirineo, hay muchas rutas destacadas, como la que lleva a la cascada Cola de Caballo. Una ruta sencilla pero larga (más de 20 kilómetros) repleta de recompensas y rincones mágicos. También es una buena idea pasear por el Valle de Buharuelo, pasar por el Cañón de Añisclo, y toparte con más cascadas, como la de Cotatuero. El sendero es muy sencillo y llano, por lo que es ideal para toda la familia.

En Odesa se encuentra también el Bosque de la hayas un rincón bellísimo de los Pirineos oscenses, lleno de senderos por los que se puede acceder paseando y que permite contemplar el valle de Ordesa en todo su potencial. Un escenario inigualable, el Monte PErdido, formado por el valle de Odesa, los valles Cañón de Añisclo y de Pineta, y las Gargantas de Escuaín.

 

3. Alquézar y la ruta de las pasarelas

Alquezar

Alquézar parece sacado de un libro de fantasía. No hay otra manera para explicar la perfecta integración del pueblo con la montaña, así como con el paisaje que lo rodea.

El pueblo, con un casco urbano que fue declarado en 1982 Conjunto Histórico Artístico, ya es en sí mismo una maravilla. Pero lo mejor nos lo da el paisaje: una inmensa zona rocosa moldeada durante años y años por el paso del río Vero, donde encontramos su famoso cañón, y multitud de acantilados.

Siguiendo la corta ruta de las pasarelas, que empieza en la misma plaza mayor de Alquézar, se pueden ver todos los rincones  más paisajísticos del último tramo del cañón del río Vero. En el cañón se han formado también centenares de cavernas, como la Cueva de Picamartillo, y en algunas de ellas se pueden visitar pinturas rupestres, como en los abrigos de Quizans.

 

4. Aniés y el Castillo de Loarre

Castillo de Loarre

En la comarca de la Hoya de Huesca, y situado justo al pie de la Sierra de Loarre, encontramos a un pueblo de menos de 500 habitantes: Aniés. En el conjunto arquitectónica de Aniés, destacan la iglesia de San Esteban, iniciada en época románica y remodelada en el siglo XVIII,y la ermita de la Virgen de la Peña, muy bien integrada entre las rocas de la sierra.

Pero el principal protagonista de la zona, que se vislumbre imponente des de el pueblo de Aniés, es el Castillo de Loarre. Erigido en el siglo XI, se trata una de las fortalezas románicas más importante de Europa. Des de su posición privilegiada, se vislumbra la llanura entera de la Hoya de Huesca, por lo que se convierte en uno de los mejores paisajes para ver los atardeceres y la puesta de sol.

5. El glaciar del Aneto

Glaciar del Aneto

Para los más montañistas, el Aneto no es una opción: hay que escalarlo por lo menos una vez en la vida. Con sus 3.404 metros de altitud, se trata de la cima más alta del Pirineo. Es una ascensión complicada y exigente, tanto a nivel físico como técnico, y en gran parte es debido al glaciar del Aneto.

A pesar de haberse reducido mucho por culpa del cambio climático, el glaciar del Anetosigue siendo un privilegio paisajístico. Eso sí, obliga a todos los escaladores a llevar piolet y crampones, ya que el hielo del glaciar es muy duro.

Si, tras visitar y conocer el Pirineo aragonés, aún quieres descubrir todo lo que puede ofrecerte la región pirinaica, no te pierdas los 11 lugares imprescindibles del Pirineo catalán.

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