Parece que en los últimos tiempos se ha vuelto a poner de moda hacer un retiro espiritual, retirarnos temporalmente de la rutina urbana para recargar esa energía positiva que vamos perdiendo por culpa de los conflictos personales, las crisis económicas, los problemas laborales… Pero ¿qué es exactamente un retiro espiritual? ¿Por qué tanta gente decide disfrutar de esta experiencia? Todas las respuestas en el artículo de hoy.

 

¿Qué es un retiro espiritual?

Algunas personas definen retiro espiritual como una ausencia física, una ruptura con la realidad diaria para ahondar en nuestros sentimientos, nuestras emociones, nuestra alma… Pero parafraseando al filósofo francés Georges Gusdorf nosotros preferimos decir que un retiro espiritual no es una ausencia, sino un encuentro personal con esa parte de nosotros mismos que permanece oculta y en silencio durante la mayor parte del tiempo, esa parte de las emociones y las sensaciones que condiciona nuestro bienestar físico para bien… y para mal.

Pero, además, las palabras retiro espiritual nos hacen pensar en una experiencia mística o religiosa, un periodo de tiempo en el que una persona se retira temporalmente del mundo y de su rutina cotidiana para rezar, meditar, etc. Esa es una definición de retiro espiritual, pero no es la única. Retirarse del mundo no es exclusivo de las personas creyentes o con inquietudes místicas, sino una experiencia vital de descanso, meditación, reflexión y recarga de energía que todos nosotros deberíamos disfrutar al menos una vez al año.

Desde este punto de vista, vemos que hay muchas formas de hacer un retiro: dedicar unos días a convivir con monjes o monjas en un monasterio participando de sus actividades de fe, participar en grupos de reflexión y meditación trascendental, disfrutar de unos días de descanso contactando con la naturaleza en un programa Life Reset, etc.

Todos estos tipos de retiro son válidos siempre y cuando alcancen su objetivo: encontrar la paz, el equilibrio emocional y la sensación de bienestar que hemos perdido en nuestro camino vital.

 

¿Por qué hacer un retiro espiritual?

Al final del apartado anterior, ya hemos anotado la principal razón de dedicar tiempo, presupuesto y energía a hacer un retiro espiritual: recuperar el equilibrio perdido entre la mente y el cuerpo, entre las emociones y las sensaciones. Pero hay más razones que te pueden animar a probar este tipo de experiencia, motivos tan poderosos como por ejemplo los dos siguientes:

Poner en orden tus ideas

Una característica común a cualquier tipo de retiro espiritual es el silencio, la meditación y la introspección. A través de distintos ejercicios mentales, el sujeto ahonda en su yo interior para organizar las distintas habitaciones que conforman su hogar mental. Este ejercicio de reflexión guiada ayuda a cualquier persona a ordenar sus ideas, identificar sus necesidades o deseos, categorizar sus prioridades… En resumen: poner en orden el caos mental que a veces llevamos a cuesta es una excelente razón para animarnos a disfrutar de un retiro espiritual.

Valorar lo positivo de nuestras vidas

Del mismo modo que un viaje físico a un país desfavorecido nos ayuda a valorar más y mejor las comodidades diarias que disfrutamos en nuestro hogar, un viaje interno a nuestras emociones –un retiro espiritual- nos ayuda a valorar realmente las sensaciones positivas que nos rodean, nuestros vínculos familiares, el amor por nuestra pareja, el placer de la buena compañía… Viajar físicamente nos ayuda a conocer el mundo para valorar el nuestro; viajar emocionalmente a través de un retiro espiritual nos ayuda a conocer nuestro interior para valorar como se merecen todas las sensaciones positivas que nos merecemos como personas de bien.

 

Digamos que puedes considerar un retiro espiritual como unas vacaciones alternativas ¿te apuntas a la idea?