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Séitán: en qué se diferencia del tofu y cómo hacerlo en casa

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Seguro que has oído hablar del seitán, o incluso lo has probado. Es un preparado a base de gluten de trigo, rico en proteína. Quizás por eso algunas personas lo denominan carne vegetal. Es un muy buen complemento para las dietas veganas y vegetarianas. Eso sí, no es apto para celíacos. Si quieres saber todas las características, curiosidades y cómo hacer seitán en casa, este es tu artículo.

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Qué es el seitán: características

El origen del seitán está en la cocina macrobiótica. Es decir es una receta moderna, aunque está inspirada en las elaboraciones de gluten tradicionales de la cocina china y japonesa.

Como se trata de una pasta a base de proteína de trigo, el seitán es un alimento rico en proteínas y bajo en hidratos y grasas. Estas son sus principales características y propiedades:

  • Una porción de 100 gramos de seitán te aporta 24 gramos de proteínas. Esto lo convierte en un alimento suave y fácil de digerir.
  • Tiene un bajo contenido calórico, lo que es perfecto para dietas en las que se restringen las calorías.
  • No tiene grasas saturadas ni colesterol por lo que podemos decir que es un alimento cardiosaludable.
  • Es especialmente rico en minerales: calcio, sodio, potasio.
  • La textura del seitán recuerda mucho a la carne por lo que puedes utilizarlo como sustituto en diferentes recetas.
  • En comparación con la carne es mucho más barato. Si lo haces en casa puedes cocinar un kilo de seitán por apenas 2 euros.

Seitán vs. tofu

El seitán y el tofu son buenos sustitutos de la proteína de origen animal en las dietas veganas y vegetarianas, pero son muy diferentes. Como hemos visto, la proteína del seitán proviene del gluten de trigo. Por su parte, el tofu se prepara a partir de granos de soja.

Mientras que el seitán es un alimento relativamente reciente, el tofu es uno de los más antiguos del mundo. Su origen está en la cocina tradicional china. Como en el caso del seitán, aporta proteínas vegetales y minerales. También aporta fibra y tiene muy pocas calorías. Quizás una de las ventajas del tofu sobre el seitán es que resulta mucho más fácil absorber su contenido de hierro y tiene mucho más calcio.

De cualquier forma, ambos alimentos tienen propiedades muy interesantes y son muy versátiles en la cocina. Nuestro consejo es que pruebes los dos. Cuanto más variada sea tu dieta, mejor que mejor. Añade seitán y tofu en tus recetas vegetarianas o en las recetas con copos de avena y completa con proteínas tus menús.

Cómo hacer seitán en casa

Puedes hacer seitán casero con ingredientes que seguramente tienes en casa. Quizás lo más raro es el alga kombu. Es una buena idea para ayudar a hacer más digerible el seitán. Además, aporta minerales. Sin embargo si no tienes alga kombu no tienes por qué incluirla en la receta.

Ingredientes

  • 1 kilo de harina de trigo
  • 1 litro de agua
  • 1 vaso de salsa de soja
  • 1 cabeza de ajos
  • Un trozo de alga kombu (opcional)
  • 1 cucharada de jengibre rallado

Preparación

  1. Añade agua a la harina y empieza a amasar como si fueras a hacer pan. Tendrás que añadir tanta agua como para que la masa sea compacta y no se pegue en los dedos. Amasa bien.
  2. Después del amasado, colócala en un recipiente y cúbrela de agua. Deja reposar durante 45 minutos.
  3. Transcurrido ese tiempo, empieza a lavar la masa en el agua. Observa cómo se vuelve blanca. Eso quiere decir que el almidón se está desprendiendo de la masa. Cuando el agua esté muy blanca, tírala y añade agua limpia.
  4. A medida que lavas la masa irán apareciendo briznas un poco más oscuras. Es el gluten. Ten cuidado porque tienden a desprenderse.
  5. Sigue lavando y cambiando el agua hasta que esta salga transparente. 
  6. Habrás logrado tu seitán casero: una bola más pequeña que la original, de color algo más oscuro y porosa.
  7. Ahora toca cocinarlo. Por el litro de agua en una olla y añade el vaso de salsa de soja, los ajos, el jengibre y el alga kombu. Enciende el fuego y lleva a ebullición.
  8. Cuando hierva, coloca la bola de seitán —puedes darle previamente forma alargada—. Deja que hierva a fuego lento durante 45 minutos. Observarás que el seitán vuelve a aumentar de tamaño y se volverá más oscuro, brillante y compacto.
  9. Terminando el tiempo de cocción —si quieres que quede más blandito cocina menos tiempo—, apaga el fuego y deja el seitán tapado hasta que se enfríe por completo.
  10. Una vez frío ya puedes cortarlo y usarlo en tus recetas favoritas.

Para conservar el seitán es mejor mantenerlo en un poco del caldo de cocción para que no se seque. Puedes ponerlo en un táper y guardarlo en la nevera. Si no lo piensas consumir en dos o tres días, mejor congélalo.

Puedes preparar el seitán de muchas formas. Por ejemplo, en salsa, estofado, a la plancha… Utilízalo como harías con cualquier carne. Un poco de seitán a la plancha con verduras y hortalizas constituye una comida muy completa.

¿Ya habías probado el seitán? ¿Te animas a cocinarlo en casa? Comparte con nosotros cuál es tu forma favorita de preparar el seitán y qué recetas que lo contienen te gustan más. 

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