¡Naturalmente!

Trabajo emocional: los sentimientos importan en cualquier contexto

¿Has escuchado hablar del trabajo emocional en el contexto laboral? Es un concepto que está ahora en boga, y aunque el ámbito en el que suele utilizarse suele ser el profesional, podemos aplicar su teoría también en el entorno doméstico. En este artículo te contamos qué es el trabajo emocional y por qué debes aprender a conocerte y trabajar con tus emociones.

 

¿Qué es el trabajo emocional?

Uno de los primeros teóricos que acuñó el término trabajo emocional fue Hochschild, en 1983. Lo definió como el «control de los sentimientos para crear manifestaciones corporales y faciales que pueden observarse públicamente».

Descubrió el fenómeno estudiando los aspectos laborales de las azafatas de vuelo. La principal tarea de las azafatas era el trato con el cliente y en esa interacción se hacía necesario expresar emociones que no se sentían realmente. Hochschild expuso que este comportamiento emocional puede aparecer en ocasiones de un modo esporádico y de forma natural. Pero también, puede forzarse para adecuarse a un rol o las expectativas que la empresa tienen con respecto a un puesto concreto.

 

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Después de este teórico otros muchos autores investigaron al respecto. Gracias al trabajo de todos ellos podemos concluir que el trabajo emocional hace referencia tanto a la expresión de las emociones como a la experiencia de esas emociones. En muchos trabajos se ponen en juego emociones ya que hay que relacionarse con otras personas. Para considerarlo trabajo emocional ese juego de emociones deben estar demandadas por el puesto.

 

Controlar las emociones

Teniendo en cuenta la teoría anterior del trabajo emocional, podemos decir que se pueden controlar las emociones para que estas no dominen nuestros actos. Según recientes investigaciones, la forma en la que interpretamos las emociones puede cambiar la manera en que las vivimos. Ante una misma situación, dos personas pueden actuar de una forma diferente. Veamos un ejemplo.

Dos personas van exponer las conclusiones de un trabajo al departamento de comunicación de su empresa. Una de ellas lo pasa mal con la idea de hablar en público. Sus nervios le parecen algo negativo y los interpreta enviando a su cuerpo señales para que salga de allí corriendo.

Por otro lado, su compañero siente que esos mismos nervios son en realidad ganas de hacerlo bien y, por eso, es probable que tenga más éxito en su intervención. ¿Qué ha pasado? Que cada uno ha usado la energía provocada por los nervios de una forma totalmente diferente.

Por eso, si nos decidimos a aplicar técnicas de inteligencia emocional podremos aprender a controlar las emociones, trabajarlas para mantenerlas a raya, como lo hacían las azafatas de Hochschild.

La clave reside en identificar y entender tus propios estados de ánimo. Los sentimientos son importantes en cualquier ámbito y debemos apreciar por qué se manifiestan. Conocerse a uno mismo pasa por saber qué nos afecta para bien o para mal, en el sentido emocional. Para ello puedes probar técnicas que te ayudan a conocer tus emociones.

 

Técnicas de trabajo emocional

Ante cualquier situación en la que observes que tus emociones te han llevado a un estado negativo y que puede desencadenar en algo peor, prueba a poner en marcha alguna de estas técnicas:

  • Distrae tu atención con un asunto concreto:Esta técnica se fija en el éxito que supone distraer a un niño con otra cosa cuando no deja de llorar. Desviamos su atención. Sien, podemos utilizar ese mismo mecanismo cuando vemos que las emociones que experimentaremos serán intensas y no tenemos tiempo de gestionarlas de la mejor manera. Esta técnica consiste en desvincularte de la emoción negativa centrándote en pensamientos neutros.

Por ejemplo: si tu jefe cuestiona tu competencia por una operación que no va muy bien, tienes dos opciones. La primera es venirte abajo y pensar que va a despedirte. La segunda es distraer tu atención pensando en la comida que organizas el fin de semana en casa.

  • Pensar en el futuro inmediato:Un enfado intenso puede hacer que te olvides que habrá un futuro en el que tu enojo tendrá una consecuencia. Pensar en el futuro cercano es una técnica eficaz para mantener el autocontrol. ¿Me sentiré así en una semana?
  • Recuerda tus éxitos y virtudes. Reafirmar los puntos fuertes de nuestra vida y personalidad es una de las mejores estrategias para gestionar los sentimientos. La idea es pensar en lo que ha desencadenado la emoción negativa pero reduciendo su significado negativo. Por ejemplo, si un día te preocupas porque llegas tarde al trabajo, piensa que no es grave porque siempre llegas a tiempo.
  • Meditación: Meditar de forma habitual es un método eficaz para prevenir los pensamientos negativos. La meditación logra reducir nuestra ansiedad. Esta técnica no funciona si la queremos aplicar una vez que nos asalta la emoción. Se trata de un trabajo previo que debemos intentar llevar a cabo cada día.

 

¿Qué te han parecido las técnicas para controlar las emociones? ¿Habías oído hablar del trabajo emocional? Te animamos a poner en práctica estas técnicas y contarnos tu experiencia.

 

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