El turismo solidario no es una moda, es una tendencia imparable, ecológica, sostenible y responsable de disfrutar del maravilloso entorno que nos rodea. Hoy en nuestro blog hablamos de las múltiples ventajas individuales y globales que tiene practicar el llamado turismo solidario. ¿Nos acompañas?

 

¿Qué es exactamente el turismo solidario?

Explicado de forma muy sencilla, podríamos decir que el turismo solidario es una tendencia alternativa a otros tipos de turismo tradicional, un tipo de turismo sostenible que no solo busca el disfrute personal del viajero, sino la mejora del ecosistema y de las comunidades humanas que viven y trabajan en los destinos vacacionales.

El turismo solidario también recibe otros nombres: turismo sostenible, turismo verde, ecoturismo… Todas estas acepciones no hacen más que completar la verdadera esencia de un fenómeno social que cada día tiene más seguidores: practicar un tipo de turismo no masificado, responsable, ecológico, de presente y de futuro.

 

¿Quién practica actualmente el turismo solidario?

En general, podríamos decir que hay dos grandes grupos de fans, seguidores, defensores y practicantes del turismo solidario:

  • Personas jóvenes de entre 18 y 25 años.
  • Personas mayores de 45 años.

¿Por qué estas dos franjas de edad? Quizá por las siguientes razones:

Jóvenes. Precisamente por su juventud, los chicos y las chicas menores de 25 años todavía tienen  intacta su confianza en la bondad intrínseca del ser humano, en los valores como la justicia y la igualdad de derechos y de deberes, la importancia de conservar los recursos para su propio futuro y el de su descendencia. Como suelen estar estudiando, estos jóvenes tienen, además, mucho más tiempo libre que los adultos y menos recursos económicos para sumarse a otras tendencias vacacionales más clásicas y, también, más costosas.

Mayores. Las personas mayores de 45 años suelen haber practicado en décadas pasadas otros tipos de turismo más masificado y, quizá, se han dado cuenta de las consecuencias negativas que tiene la masificación turística para el medio ambiente. Estas personas suelen tener hijos ya mayores por lo que no necesitan elegir destinos idóneos para viajar con niños o resorts con ofertas infantiles.

Chicos y chicas adolescentes o muy jóvenes y hombres y mujeres de mediana edad son dos de los grandes grupos que defienden el turismo solidario frente a otras alternativas turísticas, pero no son los únicos. Para ser justos, tenemos que señalar que cada día existen más programas de turismo solidario que buscan adaptarse a todo tipo de público: jóvenes, parejas, familias con niños, personas mayores… Cada día más ONG y Asociaciones ofrecen paquetes vacacionales para probar el turismo solidario, viajes solidarios a diferentes partes del mundo donde el viajero puede aportar su tiempo, sus conocimientos o su experiencia a mejorar la calidad de vida de las comunidades menos favorecidas. Algunos ejemplos:

  • Cooperatour. ONG que ofrece desde España viajes de turismo solidario a Costa Rica, Guatemala, India, Perú… Actualmente tiene abiertos diferentes e interesantes proyectos solidarios: prácticas de voluntariado, viajes de empresa, programas medioambientales, educativos y sanitarios, etc.
  • Viajeros Solidarios. Nepal, Senegal, Ghana o México son solo algunos de los destinos que ofrece esta Asociación sin ánimo de lucro que cuenta cada día con más fans del turismo solidario.

En definitiva, ya no hay excusa para no practicar el turismo solidario ya que solo necesitamos una cosa para unirnos a esta tendencia al alza, solo necesitamos querer aportar nuestro granito de arena a mejorar el mundo que nos rodea haciendo lo que más nos gusta, viajar.

 

El Social Cerdà, una iniciativa muy solidaria

Desde el Cerdanya EcoResort, también ponemos nuestro granito de arena a través del proyecto “Socials Cerdans”. Se trata de una moneda social acuñada en monedas de madera que los clientes ganan al realizar acciones beneficiosas con el medio ambiente.

Estas acciones pueden ser tales como: reutilizar toallas, recoger desechos al ir de excursión, compartir coche, llegar en transporte público o disponer de vehículo eléctrico, por ejemplo.

Los clientes, pueden depositar estas monedas en unas huchas que representan a distintas ONG y es la empresa quién con su Responsabilidad Social Corporativa (RSC), convierte las monedas de manera en donativos. Incluso hemos sido premiados con el galardón a la Responsabilidad Social Corporativa por los “Premios a los mejores proyectos empresariales”.

¿Has probado ya el turismo solidario? ¿Lo recomendarías?  ¡Escribe un comentario!